Vivimos en una era, donde una de las principales prioridades de las empresas, de las marcas, de los establecimientos, se ha convertido en la conexión emocional con nuestros clientes, con las personas que nos compran, visitan o con las que conectamos en nuestras estrategias de marketing

Es así, los servicios han subido tanto el nivel, ahora se trata de proporcionar experiencias únicas que provoquen emociones que vinculen a nuestros clientes y hagan que se cree una relacion emocional entre ellos y nuestro producto, marca, o servicio.

Es más, nos estamos conviertiendo todos de alguna u otra forma en “influencers”. Mandamos constantemente mensajes en nuestras redes y buscamos conectar con nuestros clientes a través de mensajes que nos posicionen, que muestren nuestra identidad, nuestros valores, nuestras creencias, o que causas apoyamos.

Por eso, como comentamos brevemente en nuestro articulo “las pajitas con logo”, desde Green Motive, hemos decidido dar un paso adelante y no solo proporcionar una alterntiva sostenible a los productos de plástico de un solo uso, sino proporcionar una estrategia de comunicación y engagement a nuestros clientes.

La diferencia de nuestros productos, no solo está en la calidad, sino en la reacción emocional del cliente cuando las recibe. El cliente, conecta no solo con la caracteristica del producto (que ya no es de plástico), sino que recibe el mensaje de lo que hay detrás.

En este establecimiento, esta marca, a apostado por un producto que es “ocean friendly” que tiene una tortuga dibujada.

Aquí se preocupan por el medio ambiente”. “Este producto es bueno para el planeta”.

Estos son algunos de los pensamientos que reciben las personas por primera vez cuando ven las pajitas de Green Motive, pero sin duda alguna, el que más nos gusta, es el de los más pequeños de la casa, cuya mente arquetípica e imaginación brilla mucho más que la nuestra, y de los cuales podemos oir cosas como:

Mira mama pajitas que salvan las tortugas”

¿Y tú? Quieres eliminar los plásticos y enviar un mensaje emocional a tu cliente con cada bebida que consuman en tu establecimiento?

Muchas veces nos preguntan si las pajitas no se reblandecen y deshacen.

Bien, para entender la realidad de por que unas pajitas se reblandecen y por que otras tardan mucho más en hacerlo, hay que entender el proceso de fabricación. En concreto, el proceso de secado al que se someten las pajitas.

En muchas fábricas, las pajitas no cuentan con unas instalaciones adecuadas de temperatura ni humedad necesarias para un secado óptimo de los pegamentos una vez producidas.

Por eso, para suplir el coste y el tiempo que consumen instalaciones óptimas de secado, a menudo se utilizan pegamentos plásticos, los cuales no solo añaden químicos a las pajitas, sino que hacen que estas pasen a deshacerse rápidamente en cuanto entran en contacto con un entorno húmedo (bebidas).

La calidad del papel, también marca la diferencia. Muchas fábricas no utilizan papel de la máxima calidad certificado FSC, para poder rebajar costes de producción. Esto se nota en la forma en la que la pajita se reblandece y se te queda “pegada” en los labios dejando incluso un sabor a “cartón mojado”.

Esto, no pasa con las pajitas de Green Motive, que podrás diferenciar gracias a su sello ya que nuestra fábrica cuenta con las mejores instalaciones de secado, así como con los mejores controles de calidad y materias primas, para garantizar a nuestros clientes una experiencia óptima en el consumo de sus bebidas, con un producto que más tarde, se acabará deshaciendo de forma orgánica sin dañar el medio ambiente ni ningún ser que en él habite.

Muchas veces nos preguntan por qué nuestras pajitas tiene un “logo” de una tortuga impreso.

La realidad es que hace unos meses salió un estudio donde 8 de cada 10 pajitas de papel podían contener metales pesados. El problema de la producción de pajitas, así como el de otros elementos, es que es difícil conocer el origen y la procedencia exacta, tanto del producto, como de su fabricación.

Durante el último año, han abierto en el mundo más 100 nuevas fábricas de pajitas de papel, y muy pocas de ellas complementan todos los estándares internacionales necesarios para la correcta fabricación del producto, o bien usan productos químicos o derivados del plástico para reforzar o abaratar sus procesos de producción.

Las pajitas de Green Motive, son las únicas que se pueden diferenciar de cualquier otra pajitas, y por tanto, tienes la seguridad de su origen, y el respaldo de todas sus certificaciones internacionales.

El mensaje es la clave

¿Y por qué una tortuga que pone “Ocean Friendly?

Por que lo importante es el mensaje. Con esta pajita tienes la oportunidad de mandarle un mensaje a tu cliente y decirle…. “nosotros nos preocupamos por el océano” “somos sostenibles” “protegemos tortugas”.

Con un simple arquetipo, el cliente entiende no solo que has eliminado las pajitas de plástico, sino que lo has hecho por que te preocupas por el planeta.

¿Conoces alguna otra pajita la capacidad de transmitir un mensaje así?

A menudo nuestros clientes nos preguntan cual es clave para tener un establecimiento más sostenible, a parte de eliminar las pajitas de plástico.

Bien, la única solución es clara. Se trata de reducir. El problema con que hemos creado con la contaminación de plásticos no es culpa del plástico en sí, sino de los numerosos atributos y usos que le hemos concedido, creando elementos que se usan apenas unos minutos y tardan en desaparecer miles de años.

A pesar de lo que mucha gente pueda creer, los plásticos biodegradables no son la solución como ya comentamos en este artículo.

La clave, sin duda alguna, es reducir. Por ejemplo, muchos de nuestros clientes de bares, y coctelerías, han pasado de poner 2 pajitas en cada bebida, a tenerlas en la parte trasera de las barras, y dárselas al cliente solo cuando este las pide.

¿Sabéis en cuanto se reduce el consumo? Baja de media a un 30 o 35%.

Imaginaros, no solo el ahorro económico, sino el ahorro medioambiental. un 70% menos de residuos, desechos, gastos, consumo, transporte, fabricación…. menos.

¿Y tú? ¿Que puedes reducir para ser más sostenible?

Greenpeace lanzó el pasado mes de Enero de 2020 una campaña junto a un conocido estudio de animación para conseguir firmas para la creación de de santuarios marinos protegidos, para que el gobierno de España cumpla con el tratado de de los oceanos de las Naciones Unidas.

Nosotros, por nuestra parte, ya estamos luchando y creando nuestros pequeños santuarios, con la ayuda de nuestros mejores clientes, ya que creemos que cada día hay que hacer pequeñas acciones que creen un mundo mejor. Por eso destinamos parte de nuestros recursos a acciones como esta

Ya hace algún que otro año que escuchamos el problema medio ambiental provocado con el consumo de unos de los productos más comúnmente vistos en establecimientos hosteleros, las pajitas de plástico.

Hace tiempo salió un estudio que decía que es el octavo residuo más encontrado en el océano y ahora en invierno, después de grandes temporales y tormentas como “Gloria”, solo tenemos que dar salir a pasear por cualquier playa para encontrar decenas de ellas, en perfecto estado.

Siguen en perfecto estado, porque muchas de ellas, están fabricadas con plástico muy resistente no solo a temperaturas frías y calientes, sino a tirones y roturas. Tanto es así que algunas de estas pajitas vivirán mucho después que nosotros, y que nuestros nietos.

500 años en desaparecer. Pero quizá, el mayor problema no es ese.

Durante los más de 500 años que tardarán en desaparecer, se irán dividiendo en pedazos cada vez más y más pequeños (por el proceso de “foto degradación”), siendo accidentalmente ingeridas por todo tipo de animales marinos, aves, y quizás, en última instancia, incluso seres humanos.

Pero lo cierto es, que aún siendo pública esta información, en el último informe de Greenpeace se cifra en 13 millones de unidades al día el consumo de pajitas de plástico en España, siendo el país de Europa que más pajitas consume.

La problemática de este elemento no solo radica en su composición e impacto medioambiental, sino en el hecho de que no sea posible reciclarlo. Las máquinas que reciclan plástico en los mayores centros de reciclaje del país no cuentan con los atributos

necesarios para el correcto reciclado de un elemento tan pequeño, y todas ellas acaban en vertederos, siendo en ocasiones arrastradas por vientos o riadas, y haciendo su camino poco a poco al último lugar donde puede acabar todo. El mar.

Actualmente, es común ver cada vez más establecimientos que optan por algunas pajitas “biodegradables” como solución, de elementos como almidón de maíz (PLA), fécula de patata o caña de azúcar. La realidad, es que estos elementos, son mejores que el plástico, pero no son una alternativa real. Su impacto medioambiental es similar al del plástico, con la única diferencia de que en vez de 500 años, tardan algo menos en desaparecer, pero son igualmente tóxicos si son ingeridos por cualquier animal marino.

Ningún elemento concebido para un solo uso de algunos minutos, debe tener una capacidad de duración de cientos de años”.

Quizás por eso, las pajitas de papel se posicionan como la única alternativa realmente sostenible a un producto que impacta tan desastrosamente en el medioambiente al convertirse en residuo. Las pajitas de papel se deshacen en semanas en el medio natural, y además no tienen la capacidad de dañar a ningún animal marino o ave.

Puede que no sean tan resistentes como las de plástico, pero quizás es que ningún elemento concebido para un solo uso de algunos minutos, tenga que tener una capacidad de duración de cientos de años.

Ahora, como todo producto, es muy importante saber elegir las adecuadas, y en este caso, lo más importante es que sean fabricadas con papel certificado FSC, procedentes de bosques especialmente cultivados para la producción de papel para consumo y fabricación de productos de forma sostenible.

Al final del día, nosotros como consumidores somos los responsables de elegir las alternativas adecuadas, para poder vivir en un mundo en el que el medio ambiente y la fauna marina no sea consecuencia del impacto indirecto de nuestra forma de consumo.

Alex Dakov

Fuente: artículo completo escrito para la revista “Revolución en la Sala”.